Pío Tristán

pio tristanJuan Pío de Tristán y Moscoso nació en Arequipa, Perú, el 11 de julio de 1773. Procedía de una familia aristocrática española. Siendo muy joven aún, se enroló en el regimiento de Soria y acompañó a su padre en el sofocamiento de la rebelión inca encabezada por Tupac Amaru. Es ahí donde comenzarían a surgir en él fuertes sentimientos de lealtad a la corona española. En este regimiento alcanzaría más tarde el grado de subteniente.

Partió a España con este regimiento, y fue entonces donde conoció al joven argentino Manuel Belgrano, quien se encontraba cursando sus estudios en la Universidad de Salamanca. Tras un breve paso por Francia – donde Tristán abandonó la carrera militar , decidió regresar a España para unirse al Ejército Real.

Luego de algún tiempo decidió embarcarse nuevamente rumbo a América, llegando primero a Buenos Aires, donde permaneció un par de años como ayudante del virrey Pedro Melo. En 1809 regresó a su tierra natal y se incorporó al Ejército Realista que se encontraba al mando de su primo José Manuel de Goyeneche.

En 1810 la fuerza realista recibió la orden de defender las provincias altoperuanas de la ofensiva revolucionaria del Río de la Plata. Durante la batalla de Huaqui Tristán se desempeñó con el grado de coronel y mayor general del Ejército Realista comandado por Goyeneche. El éxito de Goyeneche en esta contienda aplastó a la primera expedición al Alto Perú enviada desde Buenos Aires.

El desempeño de Tristán en Huaqui determinó su ascenso al grado de general e hizo que Goyeneche le confiara el mando de su vanguardia, ordenándole avanzar al interior del actual territorio argentino. Ante estas noticias, Belgrano –a cargo del Ejército del Norte- recibió órdenes de replegar el ejército y la población; llevándose a cabo el famoso y heroico Éxodo Jujeño. Ambas tropas se encontraron en Tucumán en septiembre de 1812, donde tuvo lugar la batalla de ese nombre, que concluyó con el importante triunfo de los patriotas revolucionarios; e idénticos resultados se reprodujeron en Salta, el 20 de febrero de 1813.

Luego de la Batalla de Salta, Belgrano ofreció liberar a los soldados realistas a cambio de que éstos prestaran juramento de no volver a levantar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata; promesa que Tristán cumplió abandonando el ejército y regresando a su ciudad natal.

De regreso en Arequipa, Tristán retomó las armas en defensa de su suelo natal y luego fue nombrado intendente de Arequipa y presidente de la Real Audiencia de Cuzco.

Cuando el Virrey De la Serna cayó prisionero en 1824, durante la batalla de Ayacucho, Tristán fue designado virrey interino del Perú en su reemplazo. Sin embargo, pocos días después debió reconocer el triunfo de la revolución y entregar el gobierno a los patriotas. Tristán se puso al servicio del naciente país y fue designado prefecto de Arequipa, ministro de Estado y presidente del Estado Sud-Peruano entre 1838 y 1839. Murió en Lima en agosto de 1860 como un hombre acaudalado y respetado.