La Batalla

Tras la victoria de Tucumán (septiembre de 1812), el Ejército del Norte fue reforzado y aprovisionado, a fin de poder hacer frente a la próxima contienda con los realistas. Así, a principios de enero de 1813 el comandante de la tropa patriota, Manuel Belgrano, se puso en marcha hacia el norte.

El día 13 de febrero, a orillas del río Pasaje, Belgrano hizo prestar juramento de fidelidad a la Asamblea General Constituyente -que había comenzado a sesionar en Buenos Aires el 31 de enero de ese mismo año- y a la bandera celeste y blanca, como el blasón que identificará al Ejército del Norte en los combates.

Ya cerca de la ciudad de Salta, Belgrano supo que el General Pío Tristán había bloqueado el la zona del Portezuelo, acceso obligado desde el sur. Ante esta difícil circunstancia, fueron el conocimiento y el valor del capitán Apolinario Saravia factores decisivos para la ventaja del ejército patriota: el 17 de febrero de 1813 el “Chocolate Saravia”, ayudante del General Belgrano, se ofreció para conducir al ejército por una senda desconocida hasta dar con la Quebrada de Chachapoyas, que desembocaba en la Finca de Castañares, en el campo norte y lindero con la tablada de Salta, al opuesto lado de la sierra.

El 18 de febrero, mientras el Ejército del Norte se apostaba en Castañares, el “Chocolate Saravia”, disfrazado de leñatero, ingresó a la ciudad a fin de tomar conocimiento de las posiciones de la tropa realista. Esta maniobra astuta otorgó otra invalorable ventaja a los hombres comandados por Belgrano.

El ataque comenzó el día 19, en la pampa de Castañares, con el ataque a la posición realista por la retaguardia. Pío Tristán recibió noticia del avance, y dispuso sus tropas nuevamente para resistirlo; alineó una columna de fusileros sobre la ladera del cerro San Bernardo, reforzó su flanco izquierdo, y organizó las 10 piezas de artillería con que contaba.

cuadro papis

* Cuadro de la Batalla de Salta de Aristene Papi

En la mañana del 20 Belgrano ordenó la marcha del ejército en formación, disponiendo la infantería al centro, una columna de caballería en cada flanco y una nutrida reserva al mando de Manuel Dorrego.

El primer choque fue favorable a los realistas, ya que esta posición posibilitó controlar los ataques al tiempo que rechazaban los avances sobre el flanco derecho por la eficaz acción de los tiradores en el cerro.

Al promediar el combate Belgrano cambió su táctica. Movilizó la reserva y ordenó a Martín Dorrego (que había reemplazado al segundo jefe del Ejército del Norte, Eustoquio Díaz Velez, por una herida recibida) atacar vigorosamente. Al frente de la caballería, condujo el propio Belgrano una avanzada sobre el cerco que rodeaba la ciudad. De esta manera el Ejército del Norte fue quebrando inexorablemente la resistencia realista, que se congregó en la Plaza Mayor, adonde finalmente el General Pío Tristán anunció la rendición.

Belgrano decidió no tomar prisioneros de guerra a los soldados realistas, siempre que los mismos juraran no volver a levantar las armas en contra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y que se entregaran los prisioneros patriotas que eran retenidos en el Alto Perú. Y como gesto de respeto y amistad hacia Pío Tristán, Belgrano no aceptó el sable que éste le ofrecía, sino que lo abrazó; en un gesto que sería fuertemente recordado por la historia.

Las victorias obtenidas en Tucumán y Salta permitieron frenar el avance realista hacia el sur, marcando una frontera que jamás pudo ser vulnerada nuevamente; en gran parte debido al incansable esfuerzo del General Martín Miguel de Güemes y su ejército.


PLANO DE LA BATALLA


plano con referencias

El Ejército del Norte, que ha partido desde Tucumán hacia Salta, está pronto a llegar. El Gral. Pío Tristán dispone el grueso de sus tropas en la entrada de la ciudad, fortificando el Portezuelo.
El Capitán Apolinario Saravia advierte al Gral. Belgrano y conduce al Ejercito del Norte por un camino estratégico para ingresar a la ciudad, por la quebrada de Chachapoyas.
El Ejército de Belgrano llega a la Hacienda de Castañares, donde acampan y se preparan para el combate.
Al observar esto, el Gral. Tristán, desde el balcón de la casa de Aguirre, (actual Banco Nación) dispone el cambio de posición de sus tropas y lo sitúa al norte de la actual Avenida Belgrano (por donde corría el Tagarete de Tineo), desde el Cerro San Bernardo hasta las Lomas de Medeiros.
El Marqués de Yavi y otros oficiales de Pío Tristán se reúnen en la casa de Hernández (actual Museo de la Ciudad), y acuerdan huir durante la batalla hacia la casa de doña Juana Moro de López (actual calle España al 700), para unirse a la causa patriota.
El Ejército del Gral. Belgrano ataca a los realistas, librándose el combate en el rectángulo comprendido entre el Cerro San Bernardo, las Lomas de Medeiros, la actual calle Aniceto Latorre y la actual Avenida Belgrano.
Gauchos y paisanos capitaneados por doña Martina Silva de Gurruchaga, ingresan desde las Lomas de Medeiros dando la impresión al ejército de Pío Tristán que se trata de un regimiento que refuerza al del Gral. Belgrano.
El ala derecha del Ejército del Norte se apodera del antiguo Templo de la Merced, donde el Coronel Superí agita su poncho en señal de victoria. Pronto el general Manuel Belgrano define la batalla a su favor.
Las fuerzas realistas abandonan el campo de batalla y se refugian en la Catedral (Iglesia Matriz, ubicada en la actual esquina de Caseros y Mitre), y tras tres horas y media de combate, el General Pío Tristán se rinde bajo juramento, con la condición de que los integrantes de su ejército queden en libertad, comprometiéndose a no volver a tomar las armas en contra de la patria.
El Ejército del Norte, que acampa en el actual Colegio Belgrano, espera al ejército realista, enarbolando la enseña que días antes flameara por primera vez como símbolo patrio a orillas del río Pasaje.
Las fuerzas vencidas dan cumplimiento a la capitulación entregando sus armas y prestando el juramento convenido. El Gral. Manuel Belgrano abraza al Gral. Pío Tristán, y entra triunfante en la ciudad al frente de su Ejército, rodeado y aclamado por el pueblo salteño.

VIDEOS


Canal Encuentro
Programa Batallas de la libertad

Sinopsis: El triunfo de Belgrano en Salta selló la frontera en la quebrada de Humahuaca. Los realistas nunca más pudieron avanzar hacia el sur. Ese día, por primera vez, se elevó en combate, sin autorización del Gobierno central, la bandera celeste y blanca.